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Photo : © Yoni

San Juan de Luz : ¡Sede de una boda real!

Donibane Lohizune

Donibane Lohizune ('Saint-Jean-de-Luz' en francés) es una ciudad con un pasado histórico realmente rico. La boda de Louis XIV, los corsarios o la influencia de la vida marítima dan a esta estación balnearia una reputación sin igual. Con su gastronomía y su amplia oferta cultural, su patrimonio histórico y natural, y por supuesto sus cinco playas, esta localidad labortana combina de manera armoniosa los ingredientes necesarios para unas vacaciones de ensueño.

Un poco de historia

La boda de Luis XIV 

Todos los libros de historia, así como los guías turísticos del lugar le hablarán de la boda de Luis XIV con María Teresa de Austria, infanta de España, que tuvo lugar en Donibane Lohizune el 9 de junio de 1660. Más que la culminación de una bella historia de amor, la boda fue la concreción de un tratado de paz que puso fin a una guerra entre España y Francia. Qué mejor que una bonita boda entre primos para consolidar las mejores intenciones...

Pero, ¿cuál fue la reacción de las gentes de Donibane Lohizune ante la celebración de una boda por todo lo alto, que reflejaba una realidad que estaba a años luz de su vida cotidiana? Nadie puede saber lo que supuso para aquellos pescadores la llegada en tromba de toda la corte, de toda su logística y de todos sus centinelas. Gentes extrañas al lugar, extremadamente opulentas y descaradamente arrogantes y exigentes. Algunos eso sí, supieron sacar provecho del acontecimiento : el rey tuvo cierta generosidad con los notables y el clero del lugar. También hubo quien intuyó que estaba ante una oportunidad de oro y acertó : se cuenta que los famosos macarrones de Adam fueron presentados a la corte y que esta quedó absolutamente embriagada por el sabor de este dulce vasco. Eso sí, otros muchos no fueron conscientes de que la visita real condicionaría su destino durante muchas generaciones. En la actualidad la mansión en la que se hospedó Luis XIV puede ser visitada. Es de esperar que todo el mundo pueda disfrutar de este espectáculo, más si cabe teniendo en cuenta que la ciudad quedó endeudada durante décadas a causa de la boda real.

Les corsaires 

Mais les rois n’avaient pas fini d’entendre parler de Saint-Jean-de-Luz. En effet la cité s’est fait remarquer par la qualité de ses pêcheurs reconvertis en corsaire au XVIIème et XVIIIème siècles. Attention, ne pas confondre Pirates et Corsaires. Les pirates sont des brigands sanguinaires qui pillent les bateaux ennemis, les corsaires sont des brigands sanguinaires qui pillent les bateaux ennemis sur ordre du roi… Rien à voir… Toujours est-il que bien des fortunes se sont bâties à cette époque comme en témoigne les imposantes maisons d’armateurs du quai de l’infante et des environs du port. Les visites de ville de l’office de tourisme et des guides conférenciers du Pays d’Art de d’Histoire vous conteront ce pan d’histoire passionnant.

El mar

Le hablarán así mismo del misterioso barrio que literalmente “se tragó” el mar y de las recurrentes inundaciones que llevaron a Napoleon III a construir los diques que todavía hoy en día protegen a esta localidad y su puerto de los embates del mar. Desde tiempos inmemoriales, el océano ha generado una mezcla de miedo y gratitud entre la población local.

Miedo porque a veces tocó hacer frente a terribles tempestades para acudir a la caza de la ballena en frágiles barcazas, y miedo también por los meses y meses que los marineros pasaban en el mar durante sus pesquerías. Incluso hoy en día, la pesca sigue siendo un oficio peligroso.

Gratitud en cambio, porque la economía de esta localidad, como la de otras muchas, se basa en los recursos que ofrece el mar. En su día principal puerto de descarga de sardinas en Francia, la lonja de Donibane Lohizune - Ziburu comercializa al año cerca de 10.000 toneladas de pescado y ocupa un puesto destacado en el ranking del Estado francés : de las 36 lonjas existentes en Francia,  la de Donibane Lohizune - Ziburu ocupa la 6º posición en valor de descargas de pescado.

San Juan de Luz en la actualidad

Las cincos playas

Al menos tiene donde elegir... Numerosas pero muy diferentes las unas de las otras, todas tienen su propio encanto. Le corresponde a usted elegir la que más le guste.

'La Grande Plage' o Hondartza Handia. En pleno corazón de la villa, está protegida por 3 diques, el del Fuerte, el del Artha y el de Sainte Barbe. Una protección que garantiza a esta playa una mar en calma, algo que da mucha seguridad a la hora de darse un baño.

Maiarkobaita, Zenitz, Lafitene y Erromardia. Estas cuatro playas están situadas al norte de la localidad, en el barrio de Akotz, lugar en el que se encuentran la mayoría de los campings.  Surfistas y bañistas comparten estas cuatro playas en buena armonía. Erromardia es la más tranquila, mientras que Lafitene, con un acceso algo más complicado por una pronunciada pendiente que llega hasta la playa, es la menos concurrida.

La calle Gambetta

Calle peatonal en la que disfrutará dándose un paseo, está situada en pleno centro histórico de la villa. Merece la pena tomarse un tiempo para admirar las bellas fachadas de las viviendas apostadas a ambos lados de la calle. La parada es obligada frente a la Iglesia de Saint-Jean-Baptiste, clasificada con el título de monumento histórico. Construida en el siglo XVII, sorprende por la altura de sus galerías y la belleza de su retablo.

Pero la calle Gambeta es también un sinfín de tiendas, muchas de ellas centenarias : la casas Pariès y Adam para los amantes del dulce, la conocida y reconocida casa Laffargue que vende artículos de cuero, la tienda de cerámica Goicoechea o la de lencería vasca Lartigue. La lista es interminable y muchas cuentan con la etiqueta de 'patrimoine vivant' que distingue a los comercios franceses por su excelente saber hacer artesanal e industrial.

Después de haber hecho sus compras, las terrazas de los bares y restaurantes de la plaza Luis XIV le ofrecerán un momento de reposo bien merecido. Centro neurálgico de la localidad, tal vez tenga la suerte de disfrutar de un concierto en directo de los que se organizan durante el periodo estival en el kiosko.

La colina de Sainte Barbe

La Punta de Sainte Barbe en Donibane Lohizune es una de las mejores atalayas del lugar para disfrutar de unas magníficas vistas. Todo está allí. Si mira hacia el mar verá los barcos que salen al mar, el fuerte de Zokoa, los surfistas, las olas rompiendo contra el dique, las playas y los imponentes acantilados del flysh. Toda una postal idílica del País Vasco acompañada, si mira hacia el sur, de las cumbres del Larrun y de las Peñas de Aia junto con las coloridas fachadas de las casas que bordean la bahía.

Situada en el camimo del litoral, a medio camino entre Bidarte y Hendaia, la Punta de Sainte Barbe es un remanso de verdor que suele ser punto de encuentro para muchas familias atraídas por su parque infantil. No le costará encontrar un lugar con sombra para picar algo o tomar un trago en el chiringuito. Es también un lugar predilecto para muchos vecinos de la localidad.

Ocio y cultura

Animazioak

Donibane Lohizune es una localidad con una oferta de ocio que se extiende a lo largo de todo el año. Algunos de los grandes clásicos del verano están estrechamente ligados a la cultura vasca, como los campeonatos de pelota y los espectáculos de danzas tradicionales. La oferta musical del kiosko de la plaza Luis XIV es casi diaria y gratuita, algo que dará un toque cuasi festivo a sus jornadas veraniegas.

Eso sí, más allá de la temporada estival, existe una oferta cultural a lo largo de todo el año con citas muy destacables.

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