vallee_arberoue
Carole Pro

Aiherra, Isturitze, Donamartiri, Donoztiri

El valle de Arberoa ('la vallée de l'Arberoue' en francés) ofrece unos paisajes preciosos que pueden incluso engañar a la vista, ya que sus profundos valles y sus a veces abruptas colinas le dan un toque de alta montaña, a pesar de estar a poco más de 30 minutos de la costa vasca. Los montes de Eltzarruze, Garralda y Abarratia rodean los pueblos del valle, ofreciendo un sinfín de senderos por donde perderse y disfrutar de un paseo en plena naturaleza.

Los pueblos de Arberoa

Donoztiri

Si vamos a Doniztiri ('Saint-Esteben' en francés) por la carretera que va desde Lekuine, pasaremos inevitablemente entre los montes de Garralda y Abarratia. Este último es algo así como un lugar de defensa natural con su castillo o gaztelu, la cima de una colina que fue utilizada como lugar de defensa y de refugio durante las invasiones previas al periodo romano, un uso defensivo que se extendió seguramente hasta la Edad Media. Al ser un monte de tan sólo 342 metros, no cuesta mucho subir hasta su cima y disfrutar de las magníficas vistas que nos ofrece. Abajo, en el pueblo, su iglesia está clasificada como Monumento Histórico : su artesonado y el retablo, rico en decorados, merecen ser vistos con calma.

Donamartiri

El casco antiguo de Donamartiri ('Saint-Martin d'Arberoue' en francés) ofrece un bello conjunto de casas vascas, algunas de ellas presentes en la localidad desde el siglo XV d.C. Aproveche la ocasión para tomar algo en la terraza de la posada del pueblo, mientras espera a visitar las cuevas de Isturitze y Otsozelai, a tan sólo 5 minutos en coche. Sepa, eso sí, que Napoleon III y la emperatriz Eugenia visitaron antes que usted esta pequeña localidad labortana que está clasificada desde 1867 como Monumento Histórico... El pueblo está situado a los pies del monte Eltzarruze, un bello macizo calcáreo propicio para el senderismo y de cuyos yacimientos se abastecen de agua potable 12 localidades de la región.

Isturitze

Al igual que el resto de pueblos del valle de Arberoa, Isturitze ('Isturitz' en francés) perteneció al Reino de Navarra hasta que la Baja Navarra fue anexionada finalmente por el Reino de Francia ya en pleno siglo XVII. En los primeros escritos que mencionan a esta localidad, y que datan del año 1249, se menciona su iglesia y el castillo de Rocafort. De todas maneras, la presencia del ser humano en estas tierras es mucho anterior, ya que los primeros habitantes se establecieron en la cueva de Isturitze hace 80.000. Las excavaciones han descubierto una mandíbula de Neandertal y herramientas de piedra que datan del período prehistórico del Paleolítico Medio.

Aiherra

Desde el pueblo de Aiherra ('Ayherre' en francés), existe una pequeña carretera comarcal realmente bucólica hasta Isturitze. En Aiherra tendrá la oportunidad de admirar las ruinas del castillo de Beltzuntze, aunque deberá hacerlo desde el exterior, ya que se trata de una propiedad privada. En este castillo lleno de historia se firmó en 1450 el Tratado de Paz que unió a Lapurdi con el Reino de Francia... y que puso fin a la influencia inglesa en la zona.

Las cuevas de Isturitze y Otsozelhai

Las cuevas de Isturitze y Otsozelhai

Desde Hazparne o Donapaleu, accederá a las cuevas tomando la carretera comarcal D14 que pasa por Donamartiri. Esta joya del valle de Arberoa, frecuentada desde la prehistoria por los Neandertales y los Homo Sapiens, está situado bajo la colina de Gaztelu. Las tres cuevas que conforman esta galería subterránea fueron descubiertas paulatinamente y en distintas épocas : primero encontraron la cueva de Isturitze en la parte alta de la colina ; posteriormente la de Otsozelhai con sus suntuosas concreciones calcáreas y sus más de 20 metros de profundidad ; y por último, la cueva de Erberua, por donde fluye el río del mismo nombre. Las cuevas de Isturitze y Otsozelai están abiertas al público desde 1950 y son uno de los lugares más visitados del País Vasco.

La gruta de Isturitze

La gruta o cueva de Isturitze es una gran galería, originalmente abierta por sus dos extremos, y conocida desde hace mucho tiempo por los lugareños. Los primeros objetos prehistóricos fueron descubiertos a finales del siglo XIX, lo que despertó el interés científico primero, y turístico después. Excavaciones sucesivas durante el siglo XX han revelado asentamientos humanos entre los años 80.000 y 10.000 a.C, así como la ocupación animal con el descubrimiento de restos de osos cavernícolas. En 1953 construyeron en esta gruta una escalera que permite a los visitantes acceder directamente a la cueva de Otsozelai.

La cuevas de Otsozelai y Erberua

La cueva de Otsozelai fue descubierta en 1929 por un molinero llamado Etchegaray. Al descender por las escaleras excavadas 20 metros más arriba, desde la cueva de Isturitz, y entrar en la gruta de Otsozelhai, quedará boquiabierto : un suntuoso palacio de estalactitas y estalagmitas formadas gota a gota desde la noche de los tiempos se abrirá ante sus ojos... Por su parte, la cueva de Erberua permanece cerrada al público, ya que sigue reservada al trabajo de investigación.

Unas visitas muy especiales

Más allá de la oferta de visitas guiadas “clásicas”, existe la posibilidad de disfrutar de las cuevas de Otsozelai y Isturitze de una forma diferente... Las visitas denominadas “Raisonnace” suelen llevarse a cabo los domingos por la tarde y habitualmente cuentan con la inestimable compañía de Pierre Estève y sus creaciones artísticas y musicales. Lo cierto es que existe un amplio abanico de visitas guiadas, algunas para disfrutar en familia, otras más artísticas... En todo caso, imprescindible reservar con antelación. Enlace a la pagina web : http://www.grottes-isturitz.com/